Desde, hacia y para las personas del poema: tiempos (pos)modernos para la lírica

Ana Isabel MARTÍN PUYA
Antonia María MORA LUNA

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A Juan Carlos Rodríguez

La idea del presente monográfico ‒coordinado por Antonia María Mora Luna (Universidade de Lisboa) y Ana Isabel Martín Puya (Universidad de Córdoba)‒ surgió a raíz de un seminario desarrollado en la Universidad de Córdoba en 2015, dirigido por Pedro Ruiz Pérez, catedrático de Literatura Española. Este encuentro, dedicado a la poesía contemporánea, partía de la premisa de la dificultad implícita en la simultaneidad de la labor investigadora y crítica literaria de lo contemporáneo, motivada por cuestiones como la carencia de perspectiva, la necesidad de clasificación inherente al ejercicio crítico entendido como algo colectivo y la ausencia de una terminología adecuada a las nuevas corrientes y manifestaciones poéticas surgidas con el ritmo vertiginoso de la llamada postmodernidad. La literatura actual viene marcada, entre otros aspectos, por lo anecdótico, lo inmediato o lo fugaz, pero también por la experimentación no solo formal, sino en relación con una creciente tendencia a la interdisciplinariedad y a la incorporación de las nuevas tecnologías. La irrupción de la Red en el horizonte social y cultural ha abierto numerosas vías, perspectivas artísticas y modelos editoriales previamente inexplorados e inexistentes. Desde las posibilidades que ofrece el hipervínculo hasta la interacción con el amplio espacio con límites poco precisos de la página web, que exceden al panorama concreto y focalizado de la página (de papel) en blanco, los recursos formales y los elementos de conexión con otras disciplinas artísticas parecen haberse multiplicado irremisiblemente. Al mismo tiempo, mientras se llora la caída en picado de la lectura y el número de lectores con respecto a décadas anteriores, las posibilidades de autoedición y los medios abiertos y accesibles para la difusión de la letra escrita y de lo performativo parecen haber multiplicado exponencialmente la proliferación de autores que comparten sus producciones personales e inquietudes de modo esporádico, a menudo desorganizado, a través de las redes sociales, del espacio comunitario de los foros o de la proyección íntima en los blogs. Las opciones para la publicación se han visto asimismo incrementadas con la aparición de nuevos medios de incorporación al mercado editorial con la edición digital y las facilidades que ha conllevado para la práctica de la autoedición.

No obstante, los cambios que se han producido en las últimas décadas en el panorama literario con la irrupción de Internet y el advenimiento de la “era globalizada”, que claramente conllevan la necesidad de actualización y renovación también por parte de la crítica, de la terminología y de los mecanismos clasificatorios habituales en la recepción literaria. Pese a esta aceleración postmoderna, las nuevas propuestas y planteamientos se elaboran en un frecuente diálogo –en ocasiones continuista, en ocasiones rupturista (oposición tan frecuente en las propuestas de clasificación)– con una tradición literaria y unos debates –culturales, estéticos, poéticos– que habían venido produciéndose a lo largo del siglo XX, sin que quedaran al margen de estos los eventos históricos, ni las manifestaciones poéticas, la tradición y los debates al margen de la Historia (social, cultural, literaria), como continuamente nos recordaba Juan Carlos Rodríguez con mayor claridad expositiva y en mejores términos.

Cuando este otro maestro, el profesor Ruiz Pérez, nos reunió en aquel seminario formativo y de investigación hace ahora poco más de año y medio, la propuesta y el plan de trabajo giraba en torno a un elemento esencial de la poesía contemporánea, el sujeto literario, ese yo(tú/él-ella)/nosotros-nosotras(vosotros-vosotras/ellos-ellas) que se proyectaba y se proyecta como protagonista inexcusable desde las manifestaciones líricas, caracterizadas precisamente por su presencia inequívoca en una concepción hegeliana de la poesía. Un poeta granadino –que fue otro y cuya poesía es otra– hizo explícito, allá por los años ochenta, un horizonte de la poesía como “pequeño pueblo en armas contra la soledad”. En las diversas propuestas estéticas y poéticas y en sus múltiples concreciones (materializaciones), la voz poemática adquiere las modulaciones del ser humano –del yo que escribe, del personaje escogido, de la máscara tras la que se oculta, de un singular o de un plural, de lo individual o lo colectivo, lo personal o lo comunitario–. Con lo social o contra lo social, con lo escrito y leído o contra lo ya escrito y (lo ya) leído.

La masiva incorporación de la tecnología a la vida diaria y los caminos abiertos para la literatura se unen a unos debates ya candentes a lo largo del siglo pasado acerca de la relación entre poesía y vida, que influye a su vez en la configuración-construcción del personaje poético. La relación entre ficción y realidad, literatura y experiencia se constituye en elemento básico para la construcción de la poética y de la consciencia autorial misma. El personaje como máscara se sitúa en el espectro opuesto al poeta «en la calle». Las mismas dinámicas de la reflexión metapoética convierten a la poesía en un referente habitual (explícito o implícito) en la lírica contemporánea. Las contradicciones del sujeto ante la sociedad, la temporalidad vertiginosa y la globalización de la información y la cultura contribuyeron a la invasión de lo fragmentario en el terreno de la literatura, manifestándose así la presencia, tal vez, de un sujeto hecho él mismo de fragmentos (lo que también ha introducido novedades en las formas de la expresión).

La dialéctica entre formalismo y contenidismo como binomio habitual en las literaturas del siglo XX se ha visto influenciada por una enriquecedora exploración y experimentación formal (tanto quebrando los cánones de la versificación como incorporando nuevos conceptos y espacios textuales al abrigo de la tecnología). La apertura a nuevas posibilidades expresivas y conceptuales de la lírica, y la actualidad de numerosas propuestas que conviven en nuestros días, hacen necesarios la revisión y el planteamiento de los presupuestos a través de los cuales estudiamos y concebimos la lírica, así como el estudio del entramado que fluye y confluye en la poesía actual. Cabe plantearse, entre otros, aspectos como la incidencia de las poéticas de mediados y finales del siglo XX en la poesía que se está desarrollando en las primeras décadas del nuevo milenio, o si la poesía del siglo XXI se mueve en el territorio de lo íntimo y de la sacralización de lo lírico, o, por el contrario, el universo globalizado de Internet (y no solo) ha contribuido a una disolución del sujeto poético en un marasmo de identidades y colectividades (por ejemplo). ¿O tal vez el carácter globalizador de las tecnologías del presente ha acentuado el egotismo y la necesidad de autorrepresentación?

El presente monográfico se concibe como espacio para la reflexión e investigación sobre la(s) concepción(es) de la lírica y sobre las (distintas) elaboraciones líricas y de lo lírico en el mundo contemporáneo; en definitiva, sobre las modulaciones en la lírica contemporánea. Las propuestas críticas incluidas suponen una valiosa aportación al panorama de los estudios literarios e invitan a la reflexión y al debate acerca de la confluencia de perspectivas, e incluso variedad de disciplinas, necesarias en los estudios dedicados a la poesía de los siglos XX y XXI, a los roles adquiridos, en relación con los histórico, los debates del pensamiento y de la cultura, los movimientos sociales y políticos y literarios, las contingencias de las luchas del poder económico y político, y sus repercusiones en las capas sociales y en lo individual, de este periodo convulso, dinámico e inestable donde las certezas parecen haberse extinguido.

La de la lírica es una historia que se sigue escribiendo cada día, y, como ella, las líneas metodológicas y analíticas de la crítica deben también actualizarse y adecuarse a los cambios derivados de las nuevas manifestaciones dentro de este contexto cambiante de la postmodernidad.

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No es infrecuente que los poetas desarrollen sus propuestas también a través de textos teóricos, ya sea circunscritos a su corpus en versos o en otros trabajos en prosa. De los de García Lorca parte Itziar López Guil (Universität Zürich) para el análisis de su plasmación poética en dos composiciones escritas en castellano y gallego, dos poemas de los que se nos revelan las claras conexiones y elementos en común que constituyen la base de la configuración poemática del asunto metapoético que subyace en ambos. En “Del Romance de la luna, luna a la Danza da lúa en Santiago: el astro-duende y la poética lorquiana”, la investigadora contrapone, relacionándolos, estos dos poemas, evocadores y sugerentes, en que el granadino encauza (incardina) y produce su poética inspirada y de la imaginación, dos poemas engarzados por unos mismos motivos y protagonistas de la simbología lorquiana con que el poeta perfila los rasgos metapoéticos de su escritura. El análisis de las concomitancias entre ambos, tanto en el plano del contenido como en el de la expresión, que son fruto de la construcción metaliteraria que ambas composiciones contienen y la particular concepción lorquiana de la actividad lírica (fruto del “sentido metaliterario implícito que expresa un muy particular concepto de la actividad lírica”, que comparten), expone al detalle las reveladoras conexiones entre el romance y la danza, esclareciendo y profundizando en el sentido de ambos textos y, al mismo tiempo, en las peculiaridades de una poética que García Lorca anuncia en sus prosas y despliega en sus universales versos.

Desde la magia y lo mágico en uno de los poetas más influyentes del siglo pasado, el segundo trabajo nos traslada a la temprana posguerra, en que un joven cordobés da a la imprenta su primer poemario seriamente enclavado en la cruda realidad de los años cuarenta en España. Daniel García Florindo (Universidad de Córdoba) nos presenta Aquí en la tierra (1948) como poema extenso moderno (siguiendo a Octavio Paz) en franca continuidad con la escritura del diario privado (inédito hasta 2013), como “el fluir de la conciencia autobiográfica de Bernier”, como una “epopeya subjetiva del hombre que, atormentado por la crueldad humana, busca una respuesta en el vacío, en el abismo que fractura la modernidad”. Pese a su ruptura con la más inmediata estética dominante, Bernier retoma y bebe de la tradición romántica y del simbolismo para construir la personificación poética de sus vivencias y de su yo, aferrado a la materialidad de su circunstancia, pero difuminado en sus versos en la búsqueda de lo trascendente. Este segundo trabajo, “Juan Bernier y el poema extenso de la modernidad: Aquí en la tierra (1948)”, ahonda en el libro inaugural del Bernier público, estableciendo las líneas de continuidad y discontinuidad con una prosa diarística, destinada al ámbito privado, de contenido desgarrador y especialmente problemático, peligroso en la coyuntura del franquismo; pero García Florindo nos guía también y conduce en un viaje por los vericuetos de una tradición literaria rupturista con la que el poemario (o el poema extenso) conecta para (re)construir públicamente su experiencia.

Como no hay escritor que parta del vacío y la experiencia confluye con las lecturas, éstas son rastreadas por Juan Antonio Bernier Blanco (Universidad de Córdoba) a partir de las referencias incorporadas en la prosa diarística de “Juan Bernier, sujeto lector”. Desde esta novedosa perspectiva, el autor se propone aprovechar la edición del Diario de Bernier, escrito entre 1918 y 1947, como herramienta para el estudio de su perfil intelectual; nos brinda, de este modo, un exhaustivo listado de autores y obras clasificado por idiomas (francés, castellano, alemán, italiano, inglés, latín clásico, griego clásico, árabe y otros), en el que señala el tipo de referencia en cada caso (comentario, cita o mera mención). Los datos extraídos le permiten elaborar una serie de tablas dedicadas a esclarecer la jerarquía de las lenguas y origen de los autores, de los géneros (prosa narrativa de ficción, otro tipo de prosa, poesía y teatro), y del número de apariciones por autor. A partir del análisis cuantitativo y de la posterior interrogación a los resultados obtenidos en el proceso, el investigador nos conduce a través del camino de una “investigación personal” del propio Juan Bernier sobre su “«diferencia» (principalmente sexual), sobre la representación literaria, científica y moral de esa diferencia y sobre la representación de la realidad humana en general, con especial atención a sus aspectos más anómalos”. El análisis estadístico de los datos se ve complementado por la indagación expresa, a través de fragmentos significativos del Diario, de algunas de esas menciones recogidas, que hilvanan la incidencia de sus lecturas en el pensamiento y escritura de Juan Bernier, en la escritura de su Diario, cuya voz se interrumpe a los 36 años.

De Bernier, escritor marginal y escasamente conocido del periodo de posguerra, atendido esencialmente en tanto que miembro periférico del grupo “Cántico”, y actualmente en proceso de re-lectura y recuperación (necesarias) gracias a la labor de los autores de los trabajos que sobre él se recogen en este volumen, pasamos a una escritora de todos conocida por su presencia televisiva y por su poesía para niños, pero cuya trayectoria poética desborda los estrechos límites de esta preciada faceta como escritora infantil. En “«Heterogloria»: modulaciones del yo en Historia de Gloria”, Carmen Mª. Jiménez Uceda (Universidad de Córdoba) nos ofrece una valiosa lectura del papel destacado que ocupa la autorrepresentación, la ficcionalización de la autora en torno a la identidad de su nombre y la “construcción artificial” de lo biográfico en la propuesta estética de Gloria Fuertes. En este trabajo, el análisis se focaliza sobre esta identidad ficticia, delineada a través de voces múltiples, desde una perspectiva de actualidad como es el estudio del concepto de “firma” y de “sus implicaciones textuales”, revelando el componente connotativo que subyace al recurso de una autorreferencial polifónica y coral mediante la cual la poeta (re)construye su biografía y su identidad (la de una mujer “hecha a sí misma”), se objetiviza y reafirma mediante la reivindicación de su “firma”, de su propio nombre y de su propio apellido, que adquieren una carga connotativa evidente y simbólica en la imagen de su reflejo poético, en el cual Gloria Fuertes se “reinventa”, modula su “yo” polifónico y complejo, en una propuesta alejada ya de la univocidad biográfica del sujeto romántico y del simbolista.

La pluralidad se descubre asimismo en las voces de tres poetas contemporáneos a través de cuya obra nos guía Eva Álvarez Ramos (Universidad de Valladolid) en “Máscaras culturalistas en tres poetas de los sesenta: la poesía de Carlos Álvarez, Joaquín Benito de Lucas y Félix Grande”, en los que se perfila una de las características atribuidas a los posteriores novísimos en los setenta, el empleo de “correlatos objetivos para enmascarar al yo lírico”. La autora de este trabajo nos sitúa en un contexto de cambio estético y formal en la poesía española, desmarcado de la poesía social predominante en los años anteriores, para profundizar en la cuestión concreta del enmascaramiento –ese trasvase de los estados de ánimo y la propia sentimentalidad y experiencia a los personajes recuperados de la tradición, lo que la investigadora vincula a la “sensibilidad posmoderna, la sensación de que no hay nada nuevo (ni siquiera lo más íntimo) bajo el sol”–, de la aparición del “yo” bajo un enfoque culturalista, en tres poetas relevantes del periodo, cuyas poéticas son representativas de las nuevas tendencias que comienzan a descollar en la lírica española del tardofranquismo. Álvarez Ramos nos descubre un culturalismo anterior a la exitosa aparición de los novísimos e indaga en las reconstrucción intertextuales, en el diálogo con lo escrito, que apunta un componente de evasión, pero también de búsqueda del propio “yo”; el empleo del referente “clásico” como deseo de proyección del autor en su personaje, que deviene en “motivo central del poema”.

Tras las varias y concienzudas aproximaciones a las modulaciones del “yo” en las obras poéticas de diversos autores del periodo franquista, que coinciden en plasmar la producción de lo personal, íntimo y autorial, desvelado como polifonía o diluido y fragmentado, ya sea a través de la (re)construcción y ficcionalización en primera persona (Gloria Fuertes) o a través de máscaras (Álvarez, De Lucas y Grande), Javier Mohedano Ruano (Universidad de Córdoba) nos descubre una tendencia reciente que responde al predominio y protagonismo del sujeto autorial individual en los poemas: la pluralidad, el sujeto plural de la “voz de lo común”, entendido lo común desde la noción de “co-actividad” del pensamiento crítico. “Escrituras del acervo. Retóricas de lo común en la última poesía española” parte de una reflexión acerca del monolitismo y homogeneidad de las propuestas líricas contemporáneas, ante las que supondrían una excepción destacable las escrituras que tienden hacia la poetización comprometida de lo colectivo, que el crítico considera sobrevenidas a raíz de la reciente “repolitización y deslocalización de las prácticas artísticas” y que comporta una (re)conceptualización ideológica y una reflexión/depuración lingüística para re-pensar y re-plicar a lo normativo y normalizado. Mohedano Ruano, a través de una “posible hoja de ruta en la reconquista del común lingüístico desde la lírica, un mapa para la identificación y conceptualización de las zonas comunes de la lengua como oportunidades de interrupción y redefinición”, cuyos tres pasos/niveles ejemplifica mediante la presentación y análisis de tres poemas de Jorge Riechmann (“desnaturalización de los falsos comunes”), Juan Carlos Reche (“reivindicación estética de la variación lingüística”) y María Salgado (“construcción de lo común desde la materialidad y corporeidad significante”), nos conduce hasta lo que él denomina “estética de la atención”, donde el centro de interés estaría en lo marginalizado (puesto en los márgenes) y el objetivo no sería tanto la representación como la creación de lo común.

Si con esta lúcida y sugerente propuesta crítica recalamos en la más reciente poesía española, el broche final del monográfico nos trae un profundo análisis del hoy de la lírica a partir de un poemario recién nacido en las prensas: Pedro Ruiz Pérez (Universidad de Córdoba) nos brinda en “Fronteras del sujeto lírico (a partir de Canal, de Javier Fernández)” un espléndido artículo en el que conjuga, con la capacidad de síntesis y la clarividencia interpretativa a que nos tiene acostumbrados, la reflexión teórica y una visión diacrónica del estatuto (y problematización) de la lírica, con el análisis de lo concreto, con la obra de Fernández como muestra actual de uno de los senderos (bifurcados y dinámicos) de la poesía contemporánea. Antes de centrarse en Canal, Ruiz Pérez perfila una sinopsis de los avatares del sujeto desde las primeras literaturas burguesas hasta el presente, en que se detiene en ciertos elementos conceptuales y líneas de análisis desplegadas en otros trabajos del monográfico, como la disolución del sujeto, la metarreferencialidad, la firma como “síntoma mecanicista de autoficción” o la aparición del monólogo dramático, que contextualiza y a los que dota de sentido pleno al insertarlos en la historia. La travesía se presenta como “desbrozamiento del espacio desde el que abordar la problemática suscitada” en Canal, obra “de difícil caracterización como poemario, libro o poema-libro” y “espléndida obra de poesía”, recomposición (“para restaurar la fluidez”) de un hecho trágico en la vida del poeta: la muerte de su hermano mayor en las aguas estancadas de un canal en 1975. Ruiz Pérez rastrea todas las vías a que la lectura se presta y que ofrece, contando para ello con la plurisignificación del título, la adopción de la prosa poética, la estructura material de la página y del impreso, el lenguaje escogido y el tono buscado…, elementos que le conducen (y con los que nos conduce) hacia una lectura crítica del poemario, que coloca sobre la “mesa de vivisección […] la relación entre la experiencia real vivida y la experiencia de la escritura (y de la lectura)”, desde la distancia que otorga una “memoria activa”. Y entonces queda evidenciado que no hay en la obra de Fernández autoficción, sino que la introspección se hace texto, “despojada incluso de la expresión sentimental”, y que se invita al lector a participar del “reto de recomponer o imaginar la experiencia, hacerla suya y darle una nueva dosis de realidad”. Pero Canal es también “avance sobre las fronteras de la poesía”, puesto que desafía los límites y problemática de su concepción, trasladando lo confesional al impreso dejando de lado lo sentimental y connotativo para apostar por la objetivación, desterrando la subjetividad de su poemario, donde no cabe la ficción ni hay lugar para lo hermenéutico, sino que se impone la realidad y el sentido es unívoco. Esta propuesta radical, en tanto que “sacude la concepción imperante de la poesía desde su misma raíz”, precisa de nuevos horizontes de lectura y recepción, al tiempo que abre un nuevo horizonte al sujeto poético y a la poesía actual.

Es indudable la centralidad del sujeto poético en la lírica, inherente a la propia concepción tradicional de su propio estatuto. En la poesía más o menos reciente en España, de modo similar a como ha ocurrido en otras literaturas, se aprecia la deriva del sujeto hacia su presencia como ficcionalización, representación o producción del “yo”. Su complejidad, su disolución o sus máscaras múltiples invaden el territorio del poema en respuesta a una inestabilidad y una difuminación de horizontes surgidos de los acontecimientos históricos y del condicionamiento ideológico de los cambios que se han producido en el pensamiento, así como de las nuevas vías abiertas, los nuevos canales surgidos para la escritura. El itinerario delineado por los trabajos que constituyen “Las personas del poema: modulaciones en la lírica contemporánea” ‒enmarcado por los dos trabajos de nuestras firmas invitadas, López Guil y Ruiz Pérez‒ contribuye al debate crítico en torno a la representación del sujeto y el decorrer de la lírica, así como esclarece aspectos de relevancia en torno a la obra de autores concretos y recoge en su conjunto las líneas maestras de las principales tendencias de los últimos tiempos. Desde el papel esencial concedido a la inspiración y a lo mágico por García Lorca, no tan alejado aún de la visión romántica del poeta, hasta las posteriores prácticas de autores ya más apegados (en su obra poética) a su circunstancia y a su contexto histórico, que hallan en los versos un medio para la introspección, la reconstrucción del “yo”, su ficcionalización o su propia producción, las diversas manifestaciones y tendencias comportan la poetización de la propia subjetividad, patente o pretendidamente biografista, u oculta tras las máscaras de la historia o el mito, hasta que en torno al pórtico del tercer milenio sabemos de propuestas que rompen con las dinámicas “habituales” del “yo”, como el nuevo compromiso de las retóricas de lo común y el poemario Canal, escrito que plantea una alternativa radicalmente distinta desde la que subvierte la (supuesta) esencia de lo poético. La historia sigue su curso, su proceso dinámico y transformador; los senderos aún no han sido asfaltados, pero se han esbozado ciertos trazos posibles –para el poeta y para el crítico–.

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Este número 12 de Impossibilia se completa con el trabajo de David Pruneda Sentíes (Universidad Nacional Autónoma de México), “Intersecciones entre la Filosofía de la Historiografía y la metacrítica literaria”, el de Davinia Rodríguez Ortega (Universidad Internacional de la Rioja), “Recuperación de dos autos del convento de la Santa Juana” en la sección Miscelánea y con la reseña de la Crónica troyana. Estudio introductorio y edición crítica anotada (2015) de María Sanz Julián, realizada por Nuria Aranda García (Universidad de Zaragoza).

Pruneda Sentíes parte de la “Filosofía de la Historiografía” de José Gaos, y de sus seis operaciones historiográficas (investigación, crítica, comprensión, explicación, composición y expresión) para reflexionar sobre el ejercicio crítico literario con el objetivo de proporcionar un mayor conocimiento de la práctica crítica de lo literario a través de metodologías de análisis, al parecer, más habituales en otras disciplinas. El autor nos propone un modelo de análisis literario que pretende establecer conexiones entre el objeto de estudio de la historiografía (lo histórico) y el de la crítica literaria (lo literario).

Rodríguez Ortega nos presenta dos documentos inéditos extraídos del Libro de la casa perteneciente al convento de Cubas, donde fue párroco y abadesa la Santa Juana. Se trata de dos piezas de teatro breves de carácter religioso, que aunque no puede ser calificadas de autos sacramentales sí presentan cercanía a los primitivos misterios. La autora reflexiona sobre las circunstancias en las que se escribieron los textos: convento, autoría y posible datación, además del papel de Juana en su creación. Por último, se presenta una edición crítica anotada de las dos obras.

Córdoba-Lisboa, otoño de 2016.


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